The labels are hurting and they need every penny they can find, so they’ve demanded a piece of the action. They got all huffy a couple years ago and threatened all sorts of legal terror and eventually all four majors struck deals with YouTube which pay them tiny, tiny sums of money every time one of their videos gets played. Seems like a fair enough solution, right? YouTube gets to keep the content, and the labels get some income.
The catch: the software that pays out those tiny sums doesn’t pay if a video is embedded.
So far, I’ve had the assumption that the more a video was embedded around third-party websites and blogs, the more visits it got on Youtube, but these companies seem to think the opposite way. I wonder if they have data to back this choice.
Como consecuencia del ruido creado tras el anteproyecto de ley de Economía Sostenible (pdf, 546 KB, el tema está en las páginas 95-98), ayer en 59 segundos hablaron del asunto. Si te interesa y tienes media hora, merece la pena echarle un vistazo sólo (y casi únicamente) por los ratitos en que interviene David Bravo. Da gusto oírle hablar.
En el debate, además de cosas incomprensibles como que representantes de los autores llamen a usuarios de la obra o telcos “parásitos”, o nieguen la definición que, con precisión, hace David Bravo de propiedad intelectual —dice llanamente que “es un medio que persigue la remuneración de los propietarios de los derechos para que puedan seguir creando”—, se lanza una petición de ayuda para encontrar medios de financiación alternativos.
Justo hace un par de semanas Humberto publicaba en su Facebook 7 ideas, una al día, en “un SCAMPER para la industria de la música”. Como a aquello no se tiene acceso público, lo reproduzco aquí con su permiso:
Hoy empezamos con la S – Sustituye
Y si…sustituis a los músicos por cocineros y creáis el star system de la cocina. Descubrís los buenos, producís sus creaciones, las empaquetáis de lujo, las lanzáis al mercado con esa capacidad para el marketing que habéis desarrollado y creáis tiendas especializadas (y espacios en las grandes superficies) donde se puedan comprar los platos de cada cocinero. La ventaja es que la comida nunca podrá ser digital (¿o si?).
¿Alguien se atreve con la S- Sustituir?
Hoy toca la C – Combina
Y si…combinais vuestra capacidad de hacer scouting (ojeadores), de descubrir nuevos talentos con el cobro de un servicio.
En una producción cultural democratizada habrá cantidades ingentes de musicos, pseudomusicos y musicazos lanzando sus temas a diestro y siniestro. Yo pagaría por un servicio que me ayude a seleccionar lo bueno en base a unos criterios. Una especie de “personal shopper” para la música. Es una de las funciones de una editora de hoy en día pero cobrándome por ayudarme a diregir el maremagnum de información en lugar de por copia comprada.
Hoy toca la A de Adaptar
Y si…adaptáis el modelo de versiones de la industria del software. En lugar de venderme una canción, me vendéis un proceso de creación en el que primero recibo la maqueta de la canción (la versión de garaje), y según se vayan grabando tomas, me las vais actualizando hasta tener la canción completa. Si me suscribo a un grupo a una creación, cada vez que encendiera mi reproductor me daría la posibilidad de actualizar los temas a los que estuviera suscrito.
Aunque luego las diferentes versiones puedan ser replicadas y distribuidas de forma gratuita, es posible que haya gente que quiera pagar por la inmediatez de participar en el proceso creativo del grupo y de sentirse parte de una comunidad que asiste a esa creación.
Hoy toca la M de Magnifica, Minimiza, Modifica.
Voy a elegir Minimiza.
Y si…en un mercado de creación democratizada os convertís en mini representantes de todos los grupillos que quieran organizar sus conciertos. Creáis un sistema donde estén todos los posibles sitios para dar conciertos en una ciudad y donde se puedan vender entradas (a la familia y los colegas que son los únicos que suelen ir), les dais la posibilidad de hacerse unos pósters, merchandising…o sea, les hacéis sentirse “bandas por un día” o por dos o tres si algunos se lo toman en serio.
Hoy la P de Put to another uses, o sea, úsalo para otra cosa.
Y si…usáis toda la cadena de producción y distribución para distribuir algo diferente a los CD pero que también lleve música y no pueda ser replicado de forma tan sencilla como una canción. En los 80 os inventasteis el videoclip para promocionar la música y nos disteis unos cuantos años de buena diversión, igual ahora podéis usar la realidad aumentada para crear hologramas de los grupos donde toquen sus temas y con los que se pueda interactuar.
Se podrían distribuir en los kioskos como los cromos.
Igual que nosotros nos gastamos buena parte de nuestros infantiles ingresos en cromos de fútbol, ciclismo, coches…nos podéis vender cromos holográficos que además actúen.
Sony sería un actor interesante en esta cadena, podría poner en juego sus artistas con su nueva PSP.
Ya sólo quedan 2, la E y la R.
Hoy toca la E de Eliminate.
Esta es la más tentadora, se pueden eliminar tantas cosas que uno no sabe por donde empezar. Esta vez, en lugar de una idea concreta voy a dar una más filosófica.
Y si…elimináis la idea de posesión. La idea de que alguien quiera poseer una canción nace con un modelo industrial determinado. Para que alguien pudiese escuchar lo que quisiese cuando quisiese era necesario darle una copia de la canción para reproducirla libremente. La única forma de hacerle llegar una copia de la canción era fijarla a un soporte que pudiera ser distribuido.
Desaparecida la necesidad de soporte, desaparece la necesidad de propiedad y desaparece por tanto el modelo de pago por adquisición.
La música no tiene por qué adquirirse, pero siempre tendrá que escucharse.
La descargas ilegales van a acabarse porque dentro de unos años el propio concepto de descargar algo ubicuo sonará totalmente extraño.
Buscad formas de generar ingresos que se apoyen en la idea de disfrutar de la música, no de poseerla. Spotify es una idea, pero habrá muchas otras, particularmente de la mano de las operadoras de telecomunicaciones que van a querer mantener nuestra necesidad de anchos de banda mayores.
Hoy toca la R de Rearrange.
Y si…reubicáis el momento de la transacción económica. Ahora tenemos que pagar al final de la cadena de valor, cuando el producto está terminado y queremos adquirirlo. Os propongo poner la transacción al principio de la cadena, cuando el grupo va a empezar. Dejadnos invertir en grupos (apadrinarlos suena un poco a ONG pero sería la idea) y obtener un retorno por esa inversión. El retorno podría ser parte de los beneficios que genere el artista/grupo por conciertos, merchandising, recaudación de autores :)… o podrían ser condiciones ventajosas para conciertos, giras, sesiones exclusivas.
Se podría crear un mercado de valores donde comprar y vender participaciones en grupos.
Y esto ha sido todo.
Ahora que ya he sido constructivo y positivo y he ofrecido alternativas, puedo dedicarme a criticarles tranquiliamente. A espabilar!
I installed Google Chrome for mac (beta) yesterday and I think I am giving up Safari. Here are 4 not-so-straight-forward things that got me from the moment I opened it:
De absoluta casualidad, me he cruzado con ella el mismo día que he visto a Dieter Rams en Objectified, un documental sobre diseño (industrial, en principio, pero no hace ascos a otras disciplinas) bastante recomendable.
Habiendo seguido de cerca su artesanal concepción, es un placer presentar el primer disco de Wild Honey:
Epic Handshakes and a Bear Hug “se puede descargar a calidad altísima desde wildhoney.bandcamp.com y está disponible en un bonito y cuidado formato, diseñado por Grande Graphix, que incluye tanto el LP como el CD. Cada copia son 12 euros + gastos de envío (pago con Paypal o tarjeta de crédito)”.
Llevamos un tiempo buscando a alguien para hacerse cargo de la administración de la empresa; un perfil de administrativo/a con excelente nivel de inglés, ganas y sentido común. Sueldo según valía, como reza la fórmula.
Como somos ciudadanos conscientes de la situación del país, hemos ido a la oficina del INEM que tenemos al lado de la oficina. Las colas de gente apuntándose al paro parecen decir que vamos a tener muchos candidatos. De hecho, la señora que nos atiende nos viene a decir que somos los únicos que han venido a ofrecer empleo en mucho, mucho tiempo.
Dos semanas después de ese día, nos ha llegado un solo curriculum, de una mujer con la que quedamos para hacer una entrevista a las doce del viernes. Ella llegó a las dos menos cuarto, no pìdió disculpas por llegar tarde, ni dio explicaciones de su retraso, y lo primero que hizo fue preguntar por los horarios. Además, no sabía inglés.
Como los chistes, este año el Fib arrancaba con dos noticias, una buena y una mala:
La mala era que no se iba a publicar el Fiber. Elena Cabrera lo cuenta en este emotivo artículo.
La buena, que se abrieron un Twitter y pensé que a lo mejor compensaban la ausencia del periódico diario con una nueva forma de información instantánea, interactiva e incluso hasta personalizada.
“¿Dándole al Twitter en Benicassim, pedazo de freak?”, pensarás.
Ahá. En una edición con incendios, cancelaciones por viento y sin horarios gratuitos (sí sí, cobraban 7€ por el catálogo), el uso del móviles ha sido más intenso que nunca: “que me han llamado éstos que ya han cerrado la carpa pequeña”, “y quién toca ahora, pera que lo miro en el móvil, que le cogí a una su horario y le saqué una foto”, “no jodas, yo lo tengo en google docs, que unos tíos se lo han currado y lo estaban compartiendo por ahí!”, “ahá. ¿nos tomamos una copa?”.
Pero lo que prometía ser un servicio que podía aportar bastante se quedó en una simple lista de enlaces a los posts del blog que habían abierto para la ocasión (live.fiberfib.com), donde iban colgando fotos de las actuaciones. Que está bien… si no fuera porque estas páginas no tienen versión para móvil y cargar cada foto tardaba una eternidad. Hubo un par de excepciones: el anuncio del cambio de horario de Los Planetas (durante el propio festival) y el anuncio de qué pasaba con las entradas para el día de las cancelaciones (un par de semanas después del festival).
Si tienes un evento y quieres usar Twitter, Facebook u otra herramienta similar para promocionarlo, informar y atender a los asistentes en directo, aquí van cuatro consejos para sacarle más partido:
Da información útil: cuánto queda para el próximo concierto, cambios de horarios, incidencias… un twitt como “atascazo de más de 1h en la N340, venid andando” ahorra muchos disgustos.
Conoce el medio: estamos con GPRS, corriendo de un escenario a otro y no hay tiempo de descargar una página como ésta. Alrededor de Twitter, por ejemplo, hay aplicaciones para casi todo. Entre ellas, varias para subir fotos.
Promueve la participación. Escucha y aprovéchate de lo que dice la gente. Un par de retuits del amigo Andrés Cabanes y… tatatachan!
Contesta. Si te abres un twitter y no eres un robot, te vamos a preguntar cosas. Contéstanos.
Aquí Alberto Romero, en diferido para todo el mundo. Utilizo mi blog como cuaderno de notas público: guardo y comparto con periódica irregularidad cosas que pienso o pasan.
Trabajo como diseñador de interacción en dnx, una empresa como yo siempre soñé en el centro de Madrid, España. También cuido de mi retoño, unvlog.com, un sitio donde poner los vídeos que te gustan, ver los de tus amigos y descubrir gente y cosas.
Si quieres decirme algo, estoy en alberto arrobismo denegro.com y en twitter: @denegro