A estas alturas ya estoy casi seguro de que mi sala tendría dos estancias. El bar grande (la sala de conciertos) se llamará #main y la otra, como no podía ser de otra manera, #sidebar.
Que hacía mucho ya. La portada del viernes fue fantástica, pero hoy me han defraudado, lo tenían a huevo, así que he abierto el photoshop para no perderme las risas:
Hasta hoy era consciente de que la riqueza se contaba en Zidanes y la extrensión en Bernabéus. Al fin y al cabo, todos sabemos el trabajo que cuesta hacer el dinero necesario para pagar la ficha de Zizou y lo que cansa subir la banda de Chamartín.
Pero acabo de alucinar con la polivalencia de esta última unidad de medida: acaban de decir en la tele, con motivo del apagón-protesta, algo así como que tener un millón de televisores en stand by (en vez de apagados) produce el mismo gasto que iluminar 70 Bernabéus. Ahí queda eso.
Puede que sea un poco verdad lo de los del Atleti, ¿no? Es que me quedé pensándolo después de comer. Lo de que disfrutan más cuando pierde el Madrid que cuando ganan ellos.
Ahora con lo de Windows Vista y la blogosfera se me ocurría que no sé si les pasa lo mismo a los integristas del Mac. No tengo mucho que decir de Vista, sólo que antes de ayer me reí mucho porque nos fue casi imposible adivinar cómo comprarlo por la internet. Te reto. Y, haciendo la inevitable comparación con lo fácil que es comprar Tiger, me enteré de que vale la mitad que Windows, no tenía ni idea. También que tengo ganas de verlo en acción, aunque como me van a poner definitivamente un Mac en el curro [aquí va la carita de diablillo y un "espero que Humberto esté leyendo esto, mua-ha-ha"] no lo tendré que sufrir a diario.
Lo que yo quería decir es que ayer me volví a dar cuenta de que tengo épocas de tomate frito y épocas de no-tomate-frito. Me refiero al acompañamiento de la pasta, claro. Ciclos rojiblancos. Ahora estoy en claro notomatefritismo, blanquismo puro y duro, pero según escribo me están apeteciendo macarrones con tomate y chorizo y queso por encima, gratinados en el horno, así que se va a acabar pronto.
Alberto Romero, on a prerecorded broadcast from Santiago, Chile. I use this blog as a public notebook: here I save and share thoughts and events with scheduled irregularity. Expect Spanglish.
For more frequent, less juicy updates, please visit my Tumblr.
Currently trying to bootstrap Toldo, in previous episodes I worked as an interaction designer at Designit, the company of dreams, in downtown Madrid, Spain.
Send me an email to alberto at denegro.com or find me at twitter: @denegro