December 28th, 2006 13 comentarios
En los bares, me gusta desayunar un café solo, una porra y un vaso de agua. A veces, según la hora, el bar, el día o la pinta de lo que toma el de al lado, cambio la porra por una barrita con tomate o un pincho de tortilla.

Con los años, he ido observando cómo, con cierta asiduidad, la persona que me atiende se olvida de traer el vaso de agua. Cuando yo trabajaba poniendo cafés, había veces que tenía que recordar un montón de ellos, y los apilaba en mi cabeza en el mismo orden que me los habían pedido, pero a la vez con cierto sentido para sacarlos lo antes posible y no olvidarme de ninguno. Entonces, con una mnemotecnia improvisada y casi involuntaria, y tal vez también en busca de algo de diversión, los cafés adquirían personalidad, y los capuchinos, expressos y hot chocolates hacían, en orden y pacientemente, su cola mental.
Supongo que por culpa de estos recuerdos, cada vez que se olvidan de traerme el vaso de agua no puedo evitar preguntarme qué proceso mental hace que el agua se esfume de la cabeza del camarero, mientras el café y la porra siguen en la cola hasta que llega su turno.
Ante la posibilidad de que fuera su posición en el pedido lo que varía la importancia de un ítem, he ensayado con combinaciones diferentes: un café, un vaso de agua y una porra, por favor
, por favor, un vaso de agua, una porra y un café
. Nada: el olvidado era siempre el mismo.
Como los 3 ítems que componen el desayuno no parecen tener importancia intrínseca y, la verdad, cuando estoy recién levantado me apetece bastante más beber un vaso de agua que masticar una porra, he llegado a la conclusión de que la diferencia está en la gratuidad del vaso de agua: “Estamos aquí para vender cafés, y luego además, si lo piden un par de veces, regalamos vasos de agua”. Algo así.
En 2004 escribí a Joshua Schachter, creador de del.icio.us preguntándole por qué no se podían guardar bookmarklets en su aplicación. Por si no lo sabes, del.icio.us es gratis y ha cambiado la forma en que la gente guarda sus favoritos (también ha cambiado la forma de compartirlos y está cambiando la forma en que muchos buscamos por la red). El tipo, que debía de recibir unos siete mil millones de correos al día, me contestó amablemente explicándome que estaba trabajando en ello, qué le preocupaba de la posibilidad de guardar bookmarklets, etc.
El mismo año, escribí otro email al contacto de ticktackticket.com, incluyendo una captura de pantalla con la cosa horrible que salía en mi navegador al entrar en su web, informándoles de que no podía gastarme dinero en ellos desde Firefox (por si no lo sabes, tick tack ticket cobra unos 2.5 euros por cada entrada que vende). Nunca me contestaron.

Hoy se pueden guardar -aunque no compartir- bookmarklets en del.icio.us y ticktackticket.com se puede usar con Firefox. Vuelvo siempre que puedo a del.icio.us, y evito, aunque es difícil, comprar en ticktackticket. También desayuno de mejor gana en los bares en que recuerdan mi vaso de agua.
Esta analogía, imprecisa como la que más, me sirve para ilustrar dos experiencias (una offline y otra online) que me producen la misma sensación, provocada en ambos casos por la falta de lo que a partir de ahora voy a llamar vaso de agua, ea.
¡Y claro que tiene que ver con la web 2 punto amor!
Alberto Romero, on a prerecorded broadcast from Madrid, Spain. I use this blog as a public notebook: here I save and share thoughts and events with scheduled irregularity. Expect Spanglish.
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