Con toda la ambición que cabe en una raja de sandía, supongo, ha sacado J (Los Planetas) el disco del Grupo de Expertos Solynieve. El cd tiene un diseño magnífico, realizado por Daniel d’Ors (website, flickr) inspirado en los de la cerámica Alfajalauza Fajalauza de Granada.
Anoche fuimos a verlos a la sala Sol. Como os podéis imaginar, me hace mucha ilusión tocar aquí en la sala Sol. Toqué aquí cuando chico pero hacía una pila de años que no volvía.
La verdad es que la sala estaba sólo medio llena. Cuando tocan los grupos de amigos, todos queremos que la sala esté llena. Ellos los primeros, claro. Ayer entramos y la sensación, al ver que había poca gente, fue de alivio. Paradójicamente contentos, tan agustito. No sé si J pensó lo mismo, a mí me dio la impresión de que sí, se les veía relajados y tan agustito, tantos años después (vídeo):
Tengo una pila de cosas que hacer esta mañana, voy a dejarlas para después de comer, que ahora no tengo ganas.
Esta semana apareció un cartel en el portal avisando de que el día 18 había “Recogida de muebles y trastos viejos”. Como muchas veces, me imaginé a la persona que redactó el texto del cartel en el Ayuntamiento, y en este caso me cayó bien. “Trastos viejos” me gusta.
Anoche hacía ya frío y chispeaba, pero como somos obedientes con las autoridades municipales y nos acabamos de mudar y nos apetecía una caña, nos bajamos a la recogida de muebles en vez de quedarnos estrenando el ordenador nuevo.
Había un montón de muebles y no tantos trastos viejos. Mesitas, una mecedora, tableros que no se sabe a qué corresponden, estanterías y sillas, sobre todo sillas. Y una impresora. Siempre hay una impresora. Quiero decir que es bastante raro encontrarse una tableta gráfica, un escáner o un teclado: si hay algún trasto viejo informático, es casi siempre una impresora.
Tampoco había mesas camillas ni cómodas, dos muebles bautizados por una mente tan retorcida que me ha costado unos años aprendérmelos. Hoy, por si te pasa lo mismo y como servicio a la comunidad, voy a explicar cuál es cuál:
La mesa camilla es una mesa redonda de las de poner brasero debajo. Seguramente tienes una en tu pueblo, pregunta, pregunta a tu abuela. Lo de camilla, ni idea.
Y la cómoda es ese mueble que tiene tu madre que consiste en tres cajones grandes, probablemente llenos de chaquetas de lana que no se pone, pañuelos de tela o manteles. Cómoda. Có-mo-da.
Nos trajimos una silla de las de madera que se doblan, una estantería blanca del Ikea que le faltan baldas pero bueno, y un mueble superguay con esquinas redondeadas, tres cajones y dos puertas corredizas que no se parece en nada a uno parecido que yo tenía visto en un libro de muebles de la Bauhaus.
Me sorprende y aburre por igual la gente que recuerda los nombres de las sillas famosas y la que se sabe los de los modelos de Mercedes y BMW. Es raro porque con otras marcas de coches no me pasa. Me he parado a pensarlo y al principio creía que era por los nombres. O sea, es más fácil recordar Renault Fuego que Mercedes SW16 (el modelo de Mercedes me lo he inventado, ya digo que no me los sé; bueno, me sé el Clase A). Pero luego me he dado cuenta de que los Renault 8, 9, 11, 12, 16 o 21 no tenían nombre, y sin embargo les pongo cara enseguida.
Aquí Alberto Romero, en diferido para todo el mundo. Utilizo mi blog como cuaderno de notas público: guardo y comparto con periódica irregularidad cosas que pienso o pasan.
Trabajo como diseñador de interacción en dnx, una empresa como yo siempre soñé en el centro de Madrid, España. También cuido de mi retoño, unvlog.com, un sitio donde poner los vídeos que te gustan, ver los de tus amigos y descubrir gente y cosas.
Si quieres decirme algo, estoy en alberto arrobismo denegro.com