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Sobre Abbey

May 9th, 2006 Cero comentarios

Hace como dos años, cuando aún estaba en Vector, estuve haciendo las maquetas para aboutabbey.com. Nada de rediseño, se trataba de, manteniendo el aspecto, rehacer el código para que fuera más ligero, manejable y accesible. Más acorde a los estándares, al fin y al cabo.

Abbey goes Santander

Entregué las maquetas a los backenders y no supe nada de ellas (las maquetas, no las programadoras, que también había) hasta que volvieron (las programadoras) diciendo que todo se veía mal. Era de mis primeros proyectos de este tipo y me costó mucho convencerles de que tenían que usar un Doctype y que éste debía ir al principio, y que el principio era antes del comentario de Open Market y todo.
Pero esto es un rollo y no sé por qué lo acabo de contar.

El caso es que fue uno de esos proyectos infinitos, que van y vienen y nunca se acaban. En medio, Santander había comprado a Abbey, y decidió tirar a la basura el rebranding (rediseño en moderno, creo) que unos meses antes había hecho Wolff Olins. Total, no se habían gastado tanto.

Abbey went Tate Modern

Así que saqué un montón de partido de haber empezado a hacer las cosas bien, porque sólo tuve editar la hoja de estilos y un puñado de imágenes, para cambiar algunos morados por rojos.

El tiempo pasó y la cosa no salía a producción, y un día me llevé un sorpresón, porque habían cambiado la paleta de colores (de morados a rojos), pero dejando el mismo código. En web archive aún se puede ver.

Total, que cuando ya me había olvidado del tema, acabo de encontrarme con la nueva versión online. No está tan bien como me gustaría, pero oye, algo es algo y las páginas pesan la mitad que las antiguas (!). Y es curioso cómo, lo quieras o no, coges cariño a los trabajos.

Y, buscando algún link para este post, he encontrado este otro, sin desperdicio, sobre el destrozo ibérico a la imagen de Abbey. La verdad es que lo que han hecho en abbey.com no tiene nombre. Como dice el tal Matthew Revell, intenta adivinar qué partes del diseño estaban ya y cuáles son las nuevas impuestas por la imagen del Santander. De coña.