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Web 3.0

January 21st, 2006 17 comentarios

Traducción del artículo “Web 3.0“, escrito por Jeffrey Zeldman y publicado en el número 210 de A List Apart.
Ilustración por Kevin Cornell.

Web 2.0 by Kevin CornellGoogle, con la cooperación de prestigiosas bibliotecas, ha estado digitalizando libros para que sea posible encontrarlos. La práctica excita a futuristas pero enfada a algunos editores. Necesariamente, la digitalización crea copias virtuales. Los editores denuncian que dicha duplicación viola el copyright, incluso si el contenido del libro queda oculto para el público. La Biblioteca Pública de Nueva York, uno de los socios de Google en el proyecto, hospedó recientemente un debate público sobre el tema.

Fue mientras atendía al debate cuando mi malestar con la exagerada fama que rodeaba a un género de desarrollo web emergente se transformó en completo odio.

La gran sala estaba llena a reventar. Había más gente con entrada que sillas. Sin embargo, el asiento de delante de mí permanecía vacío. Cada vez que una esperanzada persona levantada se acercaba a la silla vacía –y esto ocurría cada pocos nanosegundos- el pobre idiota que se sentaba al lado tenía que explicar excusándose, “Perdón, el asiento está ocupado”.

Pronto se hizo obvio que el amable idiota estaba reservando el asiento, no para un amigo o compañero, sino para un extraño que le había impuesto esa tarea. Mientras el tipo amable defendía el trono del otro hombre contra una oleada de asistentes resentidos, el extraño estaba por ahí en alguna parte, acabando con el champán gratis de la biblioteca. Me preguntaba qué tipo de imbécil le pediría a alguien que no conoce que le guardase el sitio durante treinta minutos en un evento con las entradas agotadas. Cuando por fin llegó, lo averigüé.

Un bocado de estupidez

“¿Estuviste en la conferencia de la Web 2.0?” preguntó el hombre al llegar, como agradeciendo al otro por guardarle el sitio. El idiota amable negó con la cabeza. Ese era todo el estímulo que nuestro hombre necesitaba para lanzarse hacia un monólogo lleno de epítetos y vacío de contenido a un volumen suficiente para que lo oyera la mitad de la sala.

Pronto resultó que esa “Web 2.0” era, no sólo mayor que el Apocalipsis, sino también más rentable. Rentable para inversores como el que hablaba. Sin embargo la nueva fiebre del oro no debe confundirse con la burbuja de las punto com en los 90.

“La Web 1.0 no supuso una ruptura, ¿entiendes? La Web 2.0 es una ruptura total. ¿Sabes lo que es XML? ¿Has oído hablar de la bien-formación? Bien. De todas formas…”

Y así siguió, como el taladro de un dentista en el Gulag.

Al principio toleré el dolor modificando mentalmente la famosa escena de Annie Hall:

ÉL: “Imparto un seminario sobre aventura capitalista, así que creo que mis ideas de XML tienen una gran validez”
YO: “¿De veras? Pues resulta que tengo al señor Bray aquí mismo”

Luego me mordí las uñas. En algún momento, en una especie de fiebre, debí de rechistar. Gracias a Dios, al final las luces se atenuaron y los verdaderos ponentes salvaron la tarde.

Pero el estúpido cuyo rebuzno había soportado dejó un mal sabor de boca.

Menos ruido, más señal

Ahora definamos y rechacemos.

El tocino de la biblioteca estaba enamorado de su propio ruido, y el problema del ruido es que interfiere con las señales. ¿Cuál es la señal? ¿Cuál es, si existe, el significado de “Web 2.0”? ¿Cuál es la bondad que el exceso de publicidad corre el riesgo de ocultar?

Bien, hay muchas cosas buenas, en mi opinión.

Algunos pequeños equipos de gente astuta –gente que una vez, quizás, trabajaban para aquellos con sueños más apagados- están ahora siguiendo su propia inspiración y diseñando aplicaciones web inteligentes. Productos como Flickr y Basecamp son divertidos y bien hechos y fáciles de usar.

Eso puede que no suene a mucho. Pero el nuestro es un medio en el que, más a menudo que no, grandes equipos han trabajado lenta y costosamente para producir aplicaciones web ultracomplejas cuya usabilidad era casi nula, en nombre de clientes con objetivos cuando mejor dudosos. Darse cuenta de que equipos pequeños, autodirigidos, impulsados por el Principio de Pareto pueden crear productos más pulidos que funcionan mejor no es sólo tonificante sino energético. Como 100 bandas garageras surgiendo por cada disco vendido de la Velvet, darse cuenta de que un pequeño equipo lo puede hacer bien incita a otros 100 a intentarlo.

Los mejores y más famosos de estos nuevos productos web (como los dos que acabo de mencionar) fomentan la comunidad y la colaboración, ofreciendo nuevas o mejoradas formas de interacción personal y de negocio. En base a sus virtudes, se reconoce sus categorías, lo cual es bueno para sus creadores, porque les pagan.

También es bueno para nuestra industria, porque la expectativa de prosperidad anima a desarrolladores espabilados, que una vez acataban órdenes pasivamente, a empezar a pensar en usabilidad y diseño, y a intentar solucionar problemas en un hueco que pueda ser suyo. Haciéndolo, algunos de ellos pueden crear trabajos y riqueza. E incluso cuando la paga es menor, estos desarrolladores pueden aumentar el nivel de diseño y usabilidad. Esto es bueno para todos. Si los consumidores pueden elegir mejores aplicaciones que cuestan menos o son gratis, entonces la red funciona mejor, y los clientes tenderán más a pedir buen (usable, bien diseñado) trabajo en vez de la típica mediocridad.

A partir de esto tejen

Además de favorecer soluciones más simples construidas por equipos más pequeños, lo etiquetado como “Web 2.0” tiende a tener características tecnológicas en común.

En el back end, está potenciado a menudo por tecnologías de código abierto como PHP o (sobre todo) Ruby on Rails.

En el front end, se construye principalmente con estándares web –CSS para la presentación, XML para los datos, XHTML para el marcado, JavaScript y el DOM para el comportamiento- con un poco de cosa de Microsoft.

Cuando los estándares web y la cosilla de Mirosoft se usan para crear páginas que interactúan con el servidor sin actualizar la página, el resultado son aplicaciones frescas y, atrevámonos a decirlo, Flash-escas. En un informe que fue muy leído, el escritor/consultor Jesse James Garrett bautizó lo que acabo de describir. Lo llamó AJAX, y el acrónimo no sólo tomó, sino que ayudó a la interactividad potenciada por estas tecnologías a ganar tracción en el mercado.

Aquí es donde los tejedores encandilan a los fácilmente confundidos. Considerad este escenario:

Steven, un joven prodigio de la red, acaba de celebrar su bar mitzvah. Ha recibido una docena de regalos y debe escribir una docena de notas de agradecimiento. Siendo webero, crea un “Generador de Agradecimientos” online. Steven enseña el sitio a sus amigos, quienes lo enseñan a sus amigos, y pronto el sitio obtiene tráfico de receptores de todo tipo de regalos, no sólo de bar mitzvah.

Si Steven había creado el sitio con CGI y Perl y usó tablas para la maquetación, es la historia de un chico que hizo una web por pura diversión propia, quizás ganando puntos sociales en el proceso. Incluso podría participar en una mesa redonda del SXSW Interactive.

Pero si Steven hubiera usado AJAX y Ruby on Rails, Yahoo le pagará millones y Tim O’Reilly le suplicará que sea tema central en su discurso.

¿Quién derrama lágrimas por AJAX?

Parémonos un momento a considerar dos quebraderos de cabeza relacionados con AJAX.

El primero afecta a la gente que hace websites. Hacer wireframes para aplicaciones AJAX es una putada. Lo mejor a lo que ha llegado nuestra agencia es la aproximación de Chuck Jones: dibujar los fotogramas clave. Chuck Jones tenía una ventaja: sabía lo que Bugs Bunny iba a hacer. Tenemos que determinar todas las cosas que un usuario podría hacer, y hacer wireframes de los benditos momentos de cada posibilidad.

El segundo problema afecta a todos los que usan un sitio con AJAX. Si los significantes y convenciones de la red están aún en su infancia, los significantes y convenciones relacionados con AJAX están en el útero. Todavía estoy descubriendo funcionalidades de Flickr. No nuevas funcionalidades, antiguas. Encuentras algunas haciendo clic en espacios vacíos. Es como leer las noticias dejando gotear el Detector de Tinta Invisible ACME sobre cada trozo de papel que se cruza en tu camino hasta que encuentres uno que tiene palabras escritas.

No estoy criticando a Flickr. Me encanta Flickr. Ojalá yo estuviese tan dotado como la gente que lo creó. Simplemente estoy señalando problemas complejos del diseño que no serán resueltos de un día para otro ni por un único grupo. En Ma.gnolia, que ahora está en beta, usamos pequeños iconos para indicar que se pueden ejecutar acciones adicionales y para dar a entender cuáles pueden ser esas acciones. Hemos tenido éxito hasta el punto de que dibujos de 16px por 16px pueden comunicar conceptos como “puedes editar estas palabras haciendo clic sobre ellas”.

Estos problemas y otros serán solucionados, presumiblemente por alguien que está leyendo esta página. Uno señala estas cuestiones principalmente para mellar esta hinchazón de euforia precipitada. Hemos andado este camino antes.

La burbuja, la burbuja

Cuando empecé a diseñar websites, si el tipo a mi lado en el avión me preguntaba a qué me dedicaba, tenía que decir algo como “marketing digital” si quería evitar su mirada atónita.

Unos años más tarde, si le decía al pasajero de al lado que era diseñador web, él o ella me obsequiaría con una reverencia típicamente reservada para estrellas del rock laureadas con el Nobel y ganadoras de la Stanley Cup.

Luego la burbuja estalló, y la misma respuesta a la misma pregunta provocaba miradas de pena y repulsa poco disimulada. Recuerdo encontrarme con un empresario derrochador a principios de esta década que me preguntó qué hacía. Debía haberle dicho que me dedicaba a ir por los parques, robando el dinero de la merienda de los niños. Él hubiera mostrado más respeto por esa respuesta.

Odiaba la burbuja. Odiaba que Vanity Fair o el New York Magazine trataran a fundadores de agencias web como celebridades. Odiaba que la prensa generalista y la sociedad a la que informa ignorasen la red o la tomaran como una versión electrónica de la industria de la moda.

Cuando la burbuja estalló, estos mismos genios decidieron que la web no tenía interés en absoluto. Gracioso, porque para mí era más interesante que nunca. Para mí era gente y organizaciones publicando contenido que de otra forma no hubiera visto la luz. Eran pequeños negocios con objetivos realistas entregando valor y crecimiento. Era editores tradicionales abriéndose camino en un nuevo medio, ayudados por amigos como tú y como yo. Era nuevas maneras de hablar y compartir y amar y vender y curar y ser. Ni por asomo aburrida.

Con el tiempo, los desinformados dejaron de ver un desierto y empezaron a ver bloggeros, y se referían sólo a esos bloggeros que escribían sobre política, normalmente desde la extrema izquierda o derecha. La web había “vuelto”, aunque nunca se hubiera ido. (Por supuesto, la quinta vez que oyes a Wolf Blitzer diciendo “bloggero” o preguntando “¿qué tienen los bloggeros que decirnos sobre estos eventos aún en desarrollo?” la broma no tiene gracia y deseas que aquellos que no entienden la web vuelvan a ignorarla).

Pero nada, ni siquiera las furias de los bloggeros políticos, era tan excitante como el olor del dinero. En cuanto las primeras propiedades “Web 2.0” valoradas como es debido empezaron a encontrar compradores, una enajenación mental como la anterior recobró horrorosamente la vida. ¿Que Yahoo se ha gastado cuánto? ¿Que Google ha comprado el qué? Ha habido verdadera sangre en el agua.
Pero ¿cómo convencer a los otros tiburones del tanque de que este banquete de sangre era diferente del anterior hincha-y-explota? Fácil: Rechaza todo lo anterior llamándolo “Web 1.0”.

Son sólo castillos en el aire

Para ti, que estás trabajando duro en algún producto de software social potenciado con AJAX y Ruby, buena suerte, que Dios te bendiga, y diviértete. Recuerda que otras 20 personas están trabajando en la misma idea. Así que mantenlo simple, y sácalo antes que ellos, y conserva tu sentido del humor, bien te hagas rico o te arruines. Sobre todo si te haces rico. Nada es más desagradable que un solemne multimillonario.

A ti, que te sientes frustrado porque te has pasado el último año afilando tus destrezas web y sirviendo a los clientes, o llevando un negocio, o quizás publicando contenido, eres especial y encantador, así que mantén esa bonita cabeza alta, y nunca les dejes ver las lágrimas.

Yo por mi parte, me ahorro el intermediario y paso directamente a la Web 3.0 ¿Para qué esperar?

Translated with the permission of A List Apart Magazine and the author.

Traduction au Français.

  • http://www.blogger.com/profile/15469853 oskitar

    Muchas gracias, por la traducción, por cierto que me gusta el blog.

  • http://www.dasenred.com Dani

    Una delicia, como siempre, leer a Jeffrey Zeldman. Os animo a desarrollar cosas con AJAX, tenemos que empezar a enseñar a nuestros usuarios cuanto antes el nuevo modelo de interacción. Gracias por la traducción.

  • Anonymous

    Hay “dani” parece que no entendiste nada…

  • http://www.blogger.com/profile/2888630 nando

    Hola, hemos traducido al gallego tb este artículo aquí.

    Un saludo

  • kkwete

    La web 2.0 debe ser compatible con la web 1.0 e incluso con la web 0.x. Todo el mundo tiene derecho a acceder al contenido de la web. Asi que usar AJAX en la web no debe ser impedimento para que ademas funcione sin AJAX.

  • Pingback: Web 3.0 at Burbuja 2.0 info

  • http://lacoctelera.com/bloggymorgan Daniel Moya

    Hola Alberto,
    me ha sorprendido gratamente que hubiera una traducción al castellano de este artículo porque es bastante largo y espeso (par ami nivel de inglés).
    Gracias por tomarte las molestias y un saludo desde Avila.

  • http://denegro.com alberto

    Me alegro de que te haya servido, Daniel. Así da gusto entretenerse en una traducción :)

  • http://www.bitestudio.com Zid de Mizard

    Muchas gracias por la traducción. Mi ingles es pauperrimo y leí el articulo original y no me entere de nada. :) Gracias y t animo a traducir algun más que es una labor encomiable.

    Yo ya me he pasado a la web 3.0… hay que tomar posiciones y hacer una buena trinchera! jeje

    bye

  • ivan

    Me sirvio bastante pues igual q otros mi ingles es pobre te agradeceria mucho si puede sme envies links o articulos coo este q me viene bien para desasnarme… desde Bolivia

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  • raflah

    gracias por la traducción

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  • http://www.linuxnt.tk LinuxNT

    Además de lo profundo y espeso del documento y de que algunos no conocen un ápice de inglés cotidiano (el de habla común) me dá risa y a la vez escozor algunos de los comentarios que se han vertido en derredor del artículo de Zeldman.

    Lo más sorprendente es que pocos pudieron leer entre líneas e interpretan de manera superficial el artículo.

    Lo que el autor quiso expresar es el trasfondo comercialista de la Internet, donde a las modas les van poniendo nombres de referencia incluso referenciándolas con algo inexistente. Las triquiñuelas de Tim O’Reilly ya han sido detestadas por varios autores en sus discursos, entre ellos Stallman. Pretenden llamar lenguaje a una técnica de trabajo (AJAX no es un lenguaje, mucho menos una tecnología) sino una técnica que aglutina Javascript y XML de manera asíncrona.

    Lo que menciona al final es meramente sarcástico y solamente deja entrever que no hay que preocuparnos por esos advenimientos advenedizos, sino simplemente continuar haciendo nuestro trabajo adaptándonos a la actualidad del mismo.

  • http://www.mixx.com/users/Forced_Rape_Videos Tusensueva

    omg.. good work, brother

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